jueves, 16 de mayo de 2019

Vergüenza UC


14 de julio de 2018

Vergüenza. Cada día, más vergüenza (8)... 


Me da ver a los arquitectos de hoy en día chupársela al modelo económico chileno. Es que me descoloca, me da rabia. ¿Cómo, supuestamente, arquitectos y profesionales de elite, con educación, con supuesta visión crítica, con…. (No sé), hacen semejante siniestro? ¿En qué momento llegan a perder lo que se denomina sentido común? ¿Cómo pueden llegar a hacer cosas tan irracionales?

Bueno, ¿a qué viene este drama? à A la ampliación o construcción nueva que están haciendo a un costado de la fachada del Campus Oriente de la Universidad Católica. Si miras de frente la entrada principal, a tu derecha verás mallas verdes y un edificio construyéndose en medio del patio que ahí yacía.

Entonces yo llego, miro, y me pregunto: ¿cómo pueden llegar y alterar, de esa manera, la fachada de un edificio histórico tan bello, relevante, icónico? ¿Y con una construcción tan, pero tan horrible? (no la he visto pero es obvio que así será). Pero antes de empezar, es inevitable plantearse de dónde sacan las agallas para la intervención de ese edificio en particular. QUÉ PENA ME DA ESTO.

Es que mira, es que por favor, analicemos esto:

-       Están rompiendo con la simetría orgánica de la obra, la cual definitivamente le otorga su identidad y la definió dentro de su tiempo y el nuestro (una de las razones de por qué llama tanto la atención y destaca hoy). Pero no: llegan estos profesionales y ponen un bloque ahí “entre medio” de forma tan, pero tan violenta (y ordinaria, más encima), que parece… broma, se ve ridículo.

-       El estilo, obviamente, va a ser tan pero tan distinto, que será… digámoslo como corresponde: una caca en un vaso de leche. ¿Me entiendes? Ya, se entiende que estos arquitectos ilustrados rupturistas posmodernos y egocéntricos quieran dejar su marca en su trabajo en su tiempo en su contexto (en su bolsillo), pero, ¿de esa forma tan poco pensada? O sea, es que la encuentro más que “no pensada”; PROFUNDAMENTE IRRESPETUOSA. La construcción nueva llega y se pasa por la raja al frontis del vestigioso Campus Oriente, antecesor en el espacio y maravillosa obra histórica. Un poco más y como que lo rompe, así. Se queda con las ganas. Su presencia en ese lugar, da la sensación de que el edificio original es un cacho, onda: “que lata que esté aquí, tendremos que hacer nuestro edificio nuevo tocando al viejo, donde quepa nomá, total, necesitamo’ estas salas porque hay mucho alumno”. Es un intento de “permiso”, en donde empujas a propósito y sin arrepentimiento al otro, y en este caso A UNA PERSONA MAYOR. Es la misma imagen de la Casa Marotto a un costado del Mall Plaza Egaña: llega ahí el arrasador capitalismo chileno que, de mala gana, le hace espacio a la Historia porque “puta, hay que hacerlo, nos lo pidieron, pero… hagámoslo cumpliendo el mínimo, así bien mediocre. Porque en el fondo no nos interesa”. Es como cuando tu mamá te obligaba a disculparte con tu hermane después de pelear, pero tú en verdad no te sentías arrepentide, pero tenías que hacerlo igual porque es lo que había que hacer. Es una descripción gráfica fiel y clara del sistema económico chileno actual y a sus intereses particulares, en donde la cultura es algo molestoso, indeseable, una traba para el “desarrollo”, y por lo tanto, algo impuesto (ya se habló de esto antes).

-       Evidencia demasiado el fin de lucro de la universidad. Si los empresarios UC se quedaran con la cantidad de alumnos de antes, no sería necesaria la construcción de miles de salas nuevas. Es obvio que quieren subir la cantidad de alumnos para ganar más plata y hacer crecer su negocio. Es demasiado evidente. Ojo que no estoy diciendo que hacer crecer la universidad junto a la cantidad de alumnos es malo. Estoy transmitiendo que es malo en la medida que crecen MAL, es decir, aumentando el número de matrículas, de profesores, de infraestructura, pero creando espacios feos y desagradables de estar, colapsados y con visión a corto plazo, y que además te digan “esta era la única manera, era urgente. Hay que ser rentables, Sofi”. Niun problema con que se amplíen, repito: la masificación de la educación es buena y etc., pero, por favor, señores con poder y supuestos maestros de la arquitectura: HAGANLO BIEN. HÁGANLO SMART. Igual yo dudo que hayan querido los empresarios UC gastar el mínimo para una ampliación (suelen tener e invertir el dinero sin tanta mano de guagua), entonces esto me lleva a pensar que ellos pensaron MUCHO esta ampliación. Y más me deprimo.

Además, ¿Estay cachando que es algo irreversible? Van a alterar (arruinar) la fachada para siempre, poniéndole la media mole al medio de un patio importante, principal, frontal, representativo y el primero que ves al mirar la universidad. Nunca más será apreciable la fachada derecha del edificio, ni su patio. Lo mataron.

Todo lleno de vidrio, irrumpiendo, rompiendo, tapando, invadiendo, desvalorando, burlándose, menoscabando, haciendo a un lado la Historia de ese convento construido en 1926, que albergó el convento de la Congregación y el colegio de las Monjas del Sagrado Corazón hasta 1971. Año en que quedó a merced de su asesino.

Lo encuentro insólito.

¡Espera! Me faltó irme en la clásica: ¿tú crees que en un país europeo permitirían esto? Te mandan con gusto (y muchas multas) a laar, a la cresta, a la porra, a la guillotina por querer destruir bajo la máscara de progreso un patrimonio cultural. Es tan tirao las mechas, que ni se les pasa por la cabeza, yo creo. Imagínate ahí el arquitecto egocéntrico metido en la fachada de la Universidad de Oxford ksjdfghkshggj. Y sí, claro, “los espacios universitarios tienen que ser dinámicos, moderhnosh lolein papá perrito pichanga piscolitzz pásate la chelitzz”, pero ¿CREES QUE ESTA FUE LA MEJOR MANERA DE HACERLO?

Saludos.

“La marca contemporánea y ególatra” como excusa a la mediocridad propia de nuestros tiempos


17 de Julio de 2017


De gente no común (es decir, de expertos), he escuchado diversas razones que justificarían por qué las supuestas llamadas “restauraciones” de edificios antiguos, no se hacen a la perfección (totalmente iguales a como eran originalmente). Las que tristemente he escuchado, son:

1)    El arquitecto “restaurador” tiene que dejar su huella/marca en la obra trabajada. De ahí la diferencia con el original.
Eso lo veo como una simple manera de alzar el ego del arquitecto; de darle más importancia a la firma que a la obra en sí. ¿A quién le importaría más el sujeto que hizo la pega, que la obra luego de la pega? Yo creo que a la mayoría de la gente le atrae más lo segundo. O más bien, yo creo que se “entendió mal” el concepto desde el principio: el objetivo de estos arquitectos egocéntricos nunca fue una restauración (del verbo restaurar; que vuelva a ser como antes), sino, una REMODELACIÓN DEL EDIFICIO, para que adquiriera carcterísticas funcionales para la época que vivimos hoy, y de paso decir que “recuperas la Historia”. Ahí es donde comienza el tema mercantil, que podría dar pa’ un libro: ¿pa’ qué gastar tanto dinero en algo que no va a dar ganancias, en algo inútil? (así se le llama al Arte y a la Historia en Chile).

2)    Es obligación que una restauración no sea igual a la orginal, o sino es una farsa que “da vergüenza”, ya que intenta ser algo que no es, y eso no se puede pretender.
Qué clase de conclusión es esa. A veces pienso que esas frases solo se dicen en Chile o en países tercermundistas retrógradas que no valoran el arte y la Historia porque sus prioridades son los negocios. Sino, anda a ver las restauraciones Europeas (una vez más), donde la autoridad y la gente sí valora estos asuntos. ¿Tu creís que ahí podrían llegar a decir ese tipo de barbaridades? Obvio que mientras más parecido al original, mejor, no weí. Sino, destruyes la obra, le quitas el valor, porque va a estar más intervenida y con ello borras parte de su historia. ¿Por qué lo hacemos, entonces? –“Porque hay que ser originales y auténticos, actualízate perro”. Oh vaya, buena excusa para no darte la lata de investigar, restaurar, valorar y mantener algo valioso. Buena manera de ignorar la importancia histórica de un objeto. Buena manera de seguirle el hilo a la mercantilización del arte, del lucro, la ganancia y al capitalismo descontrolado y destructor. Your tried. (y te resulta). X’d

Eeeentonces, en conclusión, todas estas “razones” para NO HACER FINALMENTE UNA RESTAURACIÓN, son maneras penosas de evitar un esfuerzo, el gasto económico y etc. que implica mantener, volver a traer al presente y valorar arte e Historia solo para disfrutarla y aprender de ella.

Por ejemplo, en el Palacio Cousiño: hace unos días terminaron la restauración y entonces yo, demasiado feliz, fui a verlo. Todo maravilloso, de verdad, pero el segundo piso se incendió en los años ‘60. Onda, se destruyó completamente al parecer. ¿Pero qué hicieron? En vez de ponerle las puertas y pasillos del segundo piso de la misma madera que tenía, O NO, nisiquiera eso, podrían poner una de menor calidad pero pintada… bueno; pintada, con tapiz, bonita, pusieron una madera ORDINARIA, que desequilibra TODA LA ONDA del palacio respecto a su primer piso, NO PINTADA, NO BARNIZADA, entonces se le notaban las vetas y su color, que con respeto, es NADA QUE VER con el contexto palaciego del inmueble (recuerda a esas casas hipis como no terminadas).
Un turista, al preguntar por ello, fue respondido con lo siguiente: “es que está hecho a proposito así, sumamente calculado y planificado con mucha dedicación, porque no puede ser igual a antes, o sino sería falso” (el argumento Nº 2 antes mencionado).

¿Cachay? ¿Te imaginas gastar más plata para que sea como el original? “Ni pensarlo, imposible, no hables ridiculeces… inventemos una excusa que suene bien y pa que queden felices estos indios. Son tan weoncitos que ni se darán cuenta, ya verás, Alberto”.