14 de julio de
2018
Vergüenza. Cada día, más vergüenza (8)...
Me da ver a los arquitectos de hoy en día chupársela al modelo económico
chileno. Es que me descoloca, me da rabia. ¿Cómo, supuestamente, arquitectos y
profesionales de elite, con educación, con supuesta visión crítica, con…. (No
sé), hacen semejante siniestro? ¿En
qué momento llegan a perder lo que se denomina sentido común? ¿Cómo pueden llegar a hacer cosas tan irracionales?
Bueno, ¿a qué viene este drama? à A la ampliación o construcción nueva que
están haciendo a un costado de la fachada del Campus Oriente de la Universidad
Católica. Si miras de frente la entrada principal, a tu derecha verás mallas
verdes y un edificio construyéndose en medio del patio que ahí yacía.
Entonces yo llego, miro, y me pregunto: ¿cómo pueden llegar y alterar, de
esa manera, la fachada de un edificio histórico tan bello, relevante, icónico? ¿Y
con una construcción tan, pero tan horrible? (no la he visto pero es obvio que
así será). Pero antes de empezar, es inevitable plantearse de dónde sacan las agallas
para la intervención de ese edificio en particular. QUÉ PENA ME DA ESTO.
Es que mira, es que por favor, analicemos esto:
- Están rompiendo con la simetría orgánica
de la obra, la cual definitivamente le otorga su identidad y la definió dentro
de su tiempo y el nuestro (una de las razones de por qué llama tanto la
atención y destaca hoy). Pero no: llegan estos profesionales y ponen un bloque
ahí “entre medio” de forma tan, pero tan violenta (y ordinaria, más encima),
que parece… broma, se ve ridículo.
- El estilo, obviamente, va a ser tan pero
tan distinto, que será… digámoslo como corresponde: una caca en un vaso de
leche. ¿Me entiendes? Ya, se entiende que estos arquitectos ilustrados
rupturistas posmodernos y egocéntricos quieran dejar su marca en su trabajo en
su tiempo en su contexto (en su bolsillo), pero, ¿de esa forma tan poco pensada?
O sea, es que la encuentro más que “no pensada”; PROFUNDAMENTE IRRESPETUOSA. La
construcción nueva llega y se pasa por la raja al frontis del vestigioso Campus
Oriente, antecesor en el espacio y maravillosa obra histórica. Un poco más y
como que lo rompe, así. Se queda con las ganas. Su presencia en ese lugar, da
la sensación de que el edificio original es un cacho, onda: “que lata que esté
aquí, tendremos que hacer nuestro edificio nuevo tocando al viejo, donde quepa
nomá, total, necesitamo’ estas salas porque hay mucho alumno”. Es un intento de
“permiso”, en donde empujas a propósito y sin arrepentimiento al otro, y en
este caso A UNA PERSONA MAYOR. Es la misma imagen de la Casa Marotto a un
costado del Mall Plaza Egaña: llega ahí el arrasador capitalismo chileno que,
de mala gana, le hace espacio a la Historia porque “puta, hay que hacerlo, nos
lo pidieron, pero… hagámoslo cumpliendo el mínimo, así bien mediocre. Porque en
el fondo no nos interesa”. Es como cuando tu mamá te obligaba a disculparte con
tu hermane después de pelear, pero tú en verdad no te sentías arrepentide, pero
tenías que hacerlo igual porque es lo que había
que hacer. Es una descripción gráfica fiel y clara del sistema económico
chileno actual y a sus intereses particulares, en donde la cultura es algo
molestoso, indeseable, una traba para el “desarrollo”, y por lo tanto, algo impuesto
(ya se habló de esto antes).
- Evidencia demasiado el fin de lucro de la
universidad. Si los empresarios UC se quedaran con la cantidad de alumnos de
antes, no sería necesaria la construcción de miles de salas nuevas. Es obvio
que quieren subir la cantidad de alumnos para ganar más plata y hacer crecer su
negocio. Es demasiado evidente. Ojo que no estoy diciendo que hacer crecer la
universidad junto a la cantidad de alumnos es malo. Estoy transmitiendo que es
malo en la medida que crecen MAL, es decir, aumentando el número de matrículas,
de profesores, de infraestructura, pero creando espacios feos y desagradables
de estar, colapsados y con visión a corto plazo, y que además te digan “esta
era la única manera, era urgente. Hay que ser rentables, Sofi”. Niun problema
con que se amplíen, repito: la masificación de la educación es buena y etc.,
pero, por favor, señores con poder y supuestos maestros de la arquitectura: HAGANLO
BIEN. HÁGANLO SMART. Igual yo dudo que hayan querido los empresarios UC gastar
el mínimo para una ampliación (suelen tener e invertir el dinero sin tanta mano de guagua), entonces esto me lleva
a pensar que ellos pensaron MUCHO esta ampliación. Y más me deprimo.
Además, ¿Estay cachando que es algo irreversible? Van a alterar (arruinar)
la fachada para siempre, poniéndole
la media mole al medio de un patio importante, principal, frontal, representativo
y el primero que ves al mirar la universidad. Nunca más será apreciable la
fachada derecha del edificio, ni su patio. Lo mataron.
Todo lleno de vidrio, irrumpiendo, rompiendo, tapando, invadiendo,
desvalorando, burlándose, menoscabando, haciendo a un lado la Historia de ese
convento construido en 1926, que albergó el convento de la Congregación y el
colegio de las Monjas del Sagrado Corazón hasta 1971. Año en que quedó a merced
de su asesino.
Lo encuentro insólito.
¡Espera! Me faltó irme en la clásica: ¿tú crees que en un país europeo
permitirían esto? Te mandan con gusto (y muchas multas) a laar, a la cresta, a
la porra, a la guillotina por querer destruir bajo la máscara de progreso un
patrimonio cultural. Es tan tirao las mechas, que ni se les pasa por la cabeza,
yo creo. Imagínate ahí el arquitecto egocéntrico metido en la fachada de la
Universidad de Oxford ksjdfghkshggj. Y sí, claro, “los espacios universitarios
tienen que ser dinámicos, moderhnosh lolein papá perrito pichanga piscolitzz pásate
la chelitzz”, pero ¿CREES QUE ESTA FUE LA MEJOR MANERA DE HACERLO?
Saludos.